Punta
de Vacas (en la provincia de Mendoza, Argentina) es el lugar
histórico donde Silo habló públicamente
por primera vez, el 4 de mayo de 1969.
Un monolito cilíndrico de acero inoxidable fue instalado
e inaugurado en ese paraje el 4 de mayo de 1999, conmemorando
el 30 aniversario de la fundación del movimiento inspirado
por él.
Silo volvió a hablar el 4 de mayo del 2004, durante
la Primera Celebración Anual del Mensaje de Silo y
hablo el 3-4-5 de mayo de 2007 en las "Jornadas de inspiración
espiritual en la cordillera de Los Andes"
3 de mayo: Visitas y Peregrinaciones.
Silo dio la bienvenida a más de 6.000 peregrinos de
distintas partes del mundo en el primer día de las
jornadas. Desde muy temprano comenzó la concentración
de peregrinos que arribaron al Parque en un día soleado
y de agradable temperatura. Esta jornada se vivió por
todos como un día de encuentro de amigos y mucha alegría.
Silo pidió a los peregrinos:
"... escriban las ocurrencias que tuvieron en este día,
los recuerdos interesantes que tuvieron ... recuerden las
cosas buenas que han ocurrido en su vida y también
aquellas cosas que deben ser superadas; pero tomen nota ...
no es una tarea dificil, es una tarea relativamente fácil.
No olviden sus sueños, porque también a través
de los sueños llega la inspiración ..."
4 de mayo: Día de Reflexión y Ceremonias
de Elevación Espiritual.
En esta jornada los peregrinos participaron de ceremonias
en La Sala, Centro Multiuso y el Centro de Estudios. También
hubieron ceremonias en distintos sitios del Parque , Monolito,
Fuente, Plaza de las Estelas, Ermita.
5 de mayo: Palabras de Silo.
"... Reconciliar no es olvidar ni perdonar, es reconocer
todo lo ocurrido y es proponerse salir del círculo
del resentimiento. Es pasear la mirada reconociendo los errores
en uno y en los otros. Reconciliar en uno mismo es proponerse
no pasar por el mismo camino dos veces, sino disponerse a
reparar doblemente los daños producidos. ..."
... ” Regreso al mundo con la frente y las manos luminosas.
Así pues, acepto mi destino. Allí están
el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente.
Yo que vuelvo luminoso a las horas del día rutinario,
al dolor del hombre, a su simple alegría. Yo que doy
de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo
fraterno, canto al corazón que del abismo obscuro renace
a la luz del ansiado Sentido”.
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